La pintura desde un taburete de enea

Corre el mes de Diciembre y el frío es intenso en las tierras de Zamora; diez grados bajo cero. Un pastor contempla atónito el espectáculo que se abre ante sus ojos: Jose María Mezquita, sentado en un taburete de enea, a la intemperie, se halla absorto frente a su caballete. Los colores de acuarela se hielan sobre la paleta y apenas puede sujetar el pincel con las manos ateridas. Por fin, resignado, recoge los bártulos y se dirige al coche. La determinación de Jose María Mezquita de pintar del natural es tan firme que pinta en todas las estaciones, con frío y calor, con sol o en días nublados. Justifica su obstinación y sacrificio por la necesidad de observar, medir y entender lo que tiene delante de sus ojos. Sin embargo Mezquita no «copia la realidad» sino que busca que su interpretación capte la esencia.

Rigor y Geometría

Para éste proceso de simplificación y síntesis hace uso de lo que él llama el rigor. Analiza la escena y mide tomando referencias espaciales que lleva a escala al soporte. Usa elementos geométricos para describir las formas naturales. Así lo explica Jose María Mezquita: «la geometría como una alternativa a la imitación. La aproximación a la geometría deshumaniza un tanto la realidad. Pero ¿de qué está mas cerca la realidad? ¿De nuestra imagen convencional de la realidad que no se conoce bien, o de esa aproximación geométrica?. La copia sustituye a la realidad, la suplanta. El punto, la línea el plano, la geometría, son un dato no suplantan a la realidad»

Técnica pictórica Jose María Mezquita

Jose María Mezquita se formó en su época académica con Antonio López en la escuela de Bellas artes de Madrid. De aquella época recuerda su admiración por el maestro y, sobre todo, descubrir que el camino elegido por López coincidía en esencia con su propio camino.

Jose María Mezquita Temple/papel. 61 x 91 cm

Jose María Mezquita Temple/papel. 61 x 91 cm

Es un excelente dibujante que toma y usa lo que necesita de cada técnica. No renuncia a nada ni se compromete con nada. Ha trabajado mucho con el temple, el pastel, el óleo y la acuarela. Ver de cerca sus cuadros de raíces me impresiono profundamente. Ahí estaban la profundidad y complejidad de la naturaleza respirando. Cada raíz había sido analizada y sintetizada. Una transformación geométrica que había transfigurado la realidad. Una pincelada limpia y precisa. Como para no volver a coger el pincel. Actualmente prefiere la acuarela porque considera que es un medio tan inmaterial y flexible como la luz que pinta. Se sienta en su modesto trono de Enea para tener una referencia fija. Comienza el proceso analizando con precisión todo lo que tiene delante. Minuciosamente, observando y comparando, mide, calcula y transporta al papel todos los elementos. Las delicadas marcas de lápiz van configurando el espacio plástico de la obra. Es la parte que le lleva mas tiempo. Después, la fase de aplicación de color es en comparación muy rápida y espontánea. Prepara los colores de acuarela y va aplicando los lavados y construyendo la tonalidad de la obra. Su equipo de trabajo es sencillo. Para medir usa escuadra y cartabón, plomada y cinta métrica. Tiene a mano una sencilla calculadora para escalar las mediciones. Lo primero que hace es analizar la composición y, una vez encontrada, calcula la proporción matemática entre el tema y el soporte. Extiende el brazo, guiña un ojo (siempre el mismo) y toma una referencia. Con la calculadora obtiene el dato de distancia que señala en el papel con lápiz. Así hasta completar el dibujo. El resto del equipo lo componen: lápiz de grafito, goma de borrar y su caja de acuarelas. Nunca le falta su paquete de chicles desde que dejo de fumar y algunas cajas de procedencia diversa, como antiguas cajetillas metálicas de puritos; -éstas me las he fumado- me dijo sonriente. Jose María Mezquita piensa que, no se puede llegar a la realidad a través de la comprensión racional. Para él, los sentidos son mucho más sinceros y explícitos. Por eso necesita sumergirse en el entorno y la luz de lo que pinta. En mi primera visita a su estudio al observar la complejidad de algunos de sus temas vegetales le confesé mi asombro por su capacidad de entender y aplicar esa síntesis geométrica. Me dijo; «miro y sintetizo, lo que no puedo explicar no lo pinto».

Temática

A Jose María Mezquita no le gusta nada que le adjudiquen etiquetas. No se encasilla en estilos ni en temas. Ha pintado, siempre del natural, temas vegetales, árboles, raíces y paisaje. Durante esa época se internaba en enmarañados arroyos buscando los temas de raíces o deambulaba por los campos de Zamora buscando árboles singulares o casas de campo en ruinas. Después, pinto muchos interiores de antiguas tiendas de moda y almacenes, maniquíes, estanterías y cajas en antiguos locales de Zamora que iban pasando a mejor vida y que le recordaban su infancia.

Jose María Mezquita Fábrica de Harinas

Jose María Mezquita Fábrica de Harinas

Desde hace unos años pinta interiores de fábricas abandonadas. Es un tema muy sugerente con máquinas antiguas oxidadas, ventanas rotas, sacos de materiales y sobre todo la luz que inunda esas estancias vacías.

Cuando le pregunté que significaba el estilo para un pintor me contesto que el estilo no es nada, un pintor debe trabajar desde la sinceridad y la honestidad. De esa manera el estilo se desarrolla y surge por sí solo de forma natural haciendo personal la obra de cada pintor.

Su pintura desde luego rezuma sinceridad y honestidad. Al margen de modas y condicionantes es un pintor y también un poeta libre.

 

En el siguiente vídeo puedes ver un extracto de la entrevista que realicé a Jose María Mezquita

En su página http://www.josemariamezquita.es/ puedes encontrar fotos de sus obras y algún vídeo de su método pictórico.

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